Cuidado de bebés en Madrid: qué figura necesitas y qué cuesta
Quien busca ayuda para cuidar a un bebé en Madrid se encuentra con media docena de nombres distintos —canguro, niñera, auxiliar de puericultura, enfermera, doula, asesora de lactancia— que no significan lo mismo, no cuestan lo mismo y no sirven para lo mismo. Esta página aclara qué hace cada figura, qué formación tiene detrás y qué conviene comprobar antes de contratar.
Qué figura necesitas
Canguro
Es el término coloquial para quien cuida niños unas horas sueltas, normalmente por la tarde o por la noche. No implica ninguna titulación. Se contrata por horas y para eso funciona bien: si lo que necesitas es salir a cenar, no hace falta nada más.
Niñera
Cuidado con continuidad: las mismas horas cada semana, muchas veces con tareas asociadas al niño (comidas, baño, llevar y traer del colegio). Aquí ya no hablamos de un favor pagado, sino de una relación laboral, con lo que eso implica de alta en la Seguridad Social y contrato. Es el punto donde más gente se equivoca.
Auxiliar de puericultura
Formación profesional específica en cuidado infantil. Sabe manejar la alimentación, la higiene, el sueño y las señales de que algo va mal. No es personal sanitario, aunque su formación es sanitaria de base.
Enfermera
Titulación universitaria y colegiación obligatoria. Se contrata cuando hay una razón clínica de por medio: un bebé prematuro, un alta hospitalaria complicada, medicación pautada, sondas o cuidados que no puede llevar cualquiera. Es la opción más cara y la mayoría de las familias no la necesitan.
Doula
Acompaña en el embarazo, el parto y el posparto, y su papel es de apoyo emocional y práctico. No es una profesión sanitaria: no hay titulación oficial, no hay colegio profesional y no puede hacer valoraciones clínicas ni sustituir a la matrona, al pediatra o a la enfermera. Conviene saberlo antes de contratar, sobre todo si lo que se busca es una respuesta médica.
Asesora de lactancia
Aquí la distinción importa. Existe una certificación internacional, IBCLC, que exige formación sanitaria, horas acreditadas de práctica y un examen que hay que revalidar periódicamente. Y existe, aparte, mucha gente que se presenta como asesora sin nada de eso. También hay grupos de apoyo a la lactancia sin ánimo de lucro, formados por madres, que hacen una labor útil y no cobran. Las tres cosas son distintas y conviene preguntar cuál te están ofreciendo.
Qué mueve el precio
Por encima de la formación, hay cuatro factores que explican casi toda la diferencia entre un presupuesto y otro:
- El horario. Las noches se pagan más caras que las tardes, y los festivos más que los laborables. Casi todo el que trabaja por horas aplica un mínimo de servicio, así que dos horas sueltas rara vez salen a cuenta.
- El número de niños. Dos hermanos no cuestan el doble, pero cuestan bastante más que uno.
- La zona. Desplazarse a la periferia se cobra, casi siempre como un suplemento fijo por día y no como parte del precio por hora.
- Si va en regla o no. Una persona dada de alta cuesta más por hora, porque en ese precio están la cotización y las vacaciones. Lo barato de la economía sumergida deja de serlo en cuanto hay un accidente en casa.
Un apunte de hace quince años
Este dominio alojó entre 2010 y 2011 un servicio llamado Salus, que ofrecía en Madrid enfermeras y auxiliares de clínica para el cuidado de bebés. Sus tarifas publicadas entonces, recuperadas del archivo de la web, eran de 10 € por hora para un bebé, 14 € para dos y 18 € para tres, con un mínimo de ocho horas de servicio —diez si eran nocturnas— y recargos de 10 a 15 € diarios según la zona de Madrid. Un servicio de veinticuatro horas costaba 180 €.
Son cifras de 2010 y no sirven para presupuestar hoy nada. Se dejan aquí porque explican bien la estructura: precio por hora, mínimo de servicio, recargo por zona y tarifa aparte para las veinticuatro horas. Quince años después, casi todos los presupuestos del sector siguen montados igual.
Antes de contratar
- Pregunta por la titulación concreta y por dónde se obtuvo. «Formada en puericultura» y «técnico en cuidados auxiliares de enfermería» no son lo mismo.
- Pide referencias y llámalas. Una referencia que no se comprueba no es una referencia.
- Aclara desde el principio si va con contrato. Si el cuidado es habitual y con horario, es empleo doméstico, y tiene sus obligaciones para quien contrata.
- Deja por escrito qué entra y qué no. La mayoría de los conflictos en casas particulares vienen de tareas que nadie acordó y que se dieron por supuestas.
- Si hay una cuestión médica de por medio, que la resuelva quien puede: pediatra, matrona o enfermería. El acompañamiento es otra cosa, y es compatible, pero no la sustituye.
Última revisión: agosto de 2026. Si detectas algo desactualizado o incorrecto, escríbenos y se corrige.